domingo, 22 de enero de 2012

Banderas y fronteras





Tiempo, Dios, Muerte,
palabras inútiles,
enigmáticas, incomprendidas e inexplicables. 

Efímero tiempo dividido por vida y muerte,
cúmulo de pasados y esperanzas de futuros.
Partido por banderas como si fuera un espacio.
 
Emanación de alguna desasosegada existencia,
de aquel que quiso inventar el devenir
y poner fronteras a lo terrenal y a lo divino.

Ese que inventó los dioses que aguardan
con su colosal supremacía y plenitud,
postrados en el finalizar de los tiempos
con la única misión de juzgarnos.

¡Vaya un bodrio de futuro imperfecto!
¡Vaya con la inocencia de los dioses!
¡Vaya con todos los necios engreídos de su fé!,
¡Vaya con los paraísos inventados!
¡Vaya con sus banderas y sus fronteras!.



jueves, 12 de enero de 2012

La colección de vida


En esta amplia colección tengo cientos de días y noches.
Cafés humeantes de amaneceres silenciosos.
Lluvias de todas clases, torrenciales,
tormentas llenas de Rayos y truenos,
y de esas eternas,  mansas y lentas.

Brotes verdes, de primaveras frescas,
hojas marrones y rojas llenas de otoño y de invierno.
Atardeceres de colores imposibles.

Vuelos altos y bajos de pájaros grandes y pequeños
unos con filigranas de prisas y otros pausados y placidos.

Tengo miel de satisfacción y de dignidad,
también hay algunos caminos recorridos por tierras de la vanidad.
Tengo  orgullos, arrogancias, penas y vergüenzas,

Soles, sombras y muchas lunas.

Tengo en esta colección besos, 
algunos de ternura y cariño,
otros profundos, de amor  infinito.
También los hay perpetuos,  dolorosos, 
llenos de amargura como cualquier despedida.

Primeros pasos, primeras letras, primeros logros
Sonrisas, risas y llantos también tengo.

La memoria,  tan sabia siempre,
guardó, los dolores en paños de melancolía 
dejando desazones y sufrimientos
debajo de todo lo demás.

Todo esto tengo, todo en varios tamaños
Colores olores y sabores.

Todo lo que soy,  es todo lo que tengo,
ni más,  ni menos.
Todo metido en el cajón de la memoria.

Será la llave del olvido la que lo abra
y se lleve este alma sin amo,
para dejarla en el cuarto de los trastos viejos,
esperando que sea el propio abandono quien la entierre
sin cruces,  sin versos, sin cuerpo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Un día más.



Después de este insomnio forzoso,
vuelve esa sensación de cansancio,
de abatimiento,
sucede cada  noche de vigilia. 

El viejo junto a la ventana observa,
y se sumerge en la espera,
palpa ya la inmediatez del próximo día
y se da cuenta de que la palabra "espera"
es una  menguada descripción, de esperanza
pero es ya lo único que le queda, esperar.

Espera, espera, todo llega... 

El pasado, sólo ocupa el frío de esta noche todavía viva.
Los árboles ya sienten ese escalofrío de satisfacción
como cada mañana cuando se vislumbra imparable
la luminaria que viene avasallando desde el este
la negrura de la noche.
Y así los pájaros, ante el inevitable nuevo día
volaran y el viejo se retirara a descansar,
pensando haber cumplido con su único deber
anotar en su historia otra última noche.
Hace tiempo decidió no echar más cuentas con el futuro. 
Hace tiempo que las noches le dan miedo.

Un día más, que también sobra.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Carne por carne.






Vendí mi alma a un demonio con disfraz de mujer,
sólo me queda esperar que al despertar se la lleve.

Marchará mi alma con ella,
impregnada por toda su piel,
como aroma de perfume.

Entre las sabanas, permanecerá mi carne,
como único resto de su festín.

Cuando ella desocupe esta cama, 
dejará tendido un cuerpo
sin esencia, ni sentido
sin dirección,  ni meta.
Un cuerpo vacío.

Toda mi hacienda, sólo será
carne viva condenada a buscarla
en las tinieblas del averno.

El diablo nunca cambia carne sólo por carne.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Horas deshoradas.




El hielo congeló su último portazo,
y el sonido de sus tacones bajando las escaleras.
...
Un libro,
un vino,
buena música ,
un sillón,
y activado el modo de espera.

A cada párrafo se presiente su llegada,  
                                 ........................
                 pero la intuición va muriendo poco a poco
                                                  mezclando los recuerdos con las  páginas leídas. 
                                              .....................................................
      Igual que el libro se va terminando,
                          la paciencia también se consume.

Miro por cada una de las ventanas.
No la veo,
ni la confundo,
ni la invento.

Antiguas gotas de lluvia y un tenue pálpito de vaho
Emborronan el cristal, 
y allí  escribo su nombre que se desvanece
como se diluye la sospecha de su regreso.

El  pesimismo campea  ya a sus anchas 
por este reino del abandono.

La noche va cayendo lenta,  inapelable, 
desaparecen el monte y los tejados.
Los ojos,
los labios,
los susurros,
las caricias. 

El tiempo se dilata
como su ausencia que ya es eterna. 

¿Sabe usted qué hora es, al menos aproximadamente?. 

                                                    Si, es la hora en que ella no vendrá.
                                                                   Nunca más.
                                                    Es la hora de empezar a olvidar.  


viernes, 2 de diciembre de 2011

Todavía, te queda un rato.





Estoy haciéndome mayor,
ya empiezo a razonar.

El tiempo mansamente va  asentado el poso de la sensatez,
y mata el ímpetu y la imprudencia.
Ya, ni fascinación, ni asombro, comparten  mi mesa,
la tragedia se convirtió en comedia,
 y se apagaron esas pocas luces 
que se encendían  a destiempo

Sigo con la mirada la aleatoria senda de una arruga dibujada en la piel,
apenas queda camino por recorrer.
Casi todo está hecho.

La lluvia entonando  su dulce canto,  
me trae el olor de la hierba mojada.
Me seduce como mujer con perfume caro.
Escucho ladridos de perros solitarios,
que amenazan con su propio miedo.
Mientras,  respiro con fuerza,
nunca sabré cuando será la última vez que lo haga.

Adivino que entonces todo me pertenecerá,
la hierba mojada, los perros, la lluvia, el miedo.
Pero ahora las ventanas se empañan,
suenan gemidos, tal vez de placer.

Es allí donde la luna, todavía se recrea
En el azul intenso de la memoria perdida.


domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Que cuesta soñar?






Soñar, si es despierto cuesta caro.
Quien diga lo contrario miente.

La imaginación en el altar del deseo,
nos embriaga de fantasías,
mientras nos vacia los ojos condenandolos a la ceguera.
es mejor no ver cuando se sueña -nos dice-.


Juventud fabulada y gloria utopica,
sumas de cuentas doradas,
todo parece gratis,
es solo cuestión de fantasear.

El recibo lo traera la frustración al regresar al mundo,
con la cobardía del acatamiento al destino,
la sumisión a la necesidad creada,
a la conciencia impuesta.

pequeñas dosis de desolación y abatimiento,
algunas humedecidas con lágrimas,
otras, simplemente, pasadas por el agua de los tristes días de lluvia.
La reina de la mentira siempre cobra este peaje.
Todas las flores si se cortan, acaban mustias

Vivirás mientras puedas pagar las ilusiones, dice Morfeo.



miércoles, 9 de noviembre de 2011

LOS DESPERDICIOS (humanos)




Escucha,  he sobrevivido al arquero de Satanás,
también al cáncer, 
al tumor de las mentiras y al de las verdades.

He luchado contra los aires que portaban mi eco,
he aguantado el tirón del deseo y el empuje del miedo,
he reído como un loco y llorado como un niño.

Supe amar el desamparo de la soledad 
que conmigo nunca estuvo sola.

Salté miles de veces al vacio, sin fé, sin Dios.
caí por el abismo de la infamia,

Asusto al miedo, y seduzco el odio
y cada una de mis despedidas,
siempre fue la última.
Fui forjado en la banda de los desperdicios,

Pero todavía me vencen los niños.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Lo que echo de menos.


Añoro el caminar que se empieza sin rumbo
dulce, incluso si acaba en el último párrafo del destino. 

Añoro las palabras  que tiradas al viento se desvanecen como  lluvia fina,
el  viento que enciende y  apaga las hogueras,
la impotencia de la leña que arde,
la mansedumbre de sus cenizas cuando  vuelan.

Añoro la pasión,  grabada donde nace el musgo,
y ese lugar donde el tiempo se engaña recreandose en su ausencia.

Añoro los castillos caídos, sin príncipes ni reínas,
el último deseo, 
la última luna, 
el último beso. 

El intimo dolor del abandono, 

La sensación de haber sido y ahora no ser.

Añoro el futuro siempre incompleto.


martes, 25 de octubre de 2011

Me queda por hacer




Que otras vidas más hondas sofoquen mi nostalgia
y que el don del valor me sea concedido.
Que el amor se engrandezca, sea fiel y dure
y que ajenos paisajes impidan la tristeza.

Que el olvido y la muerte, que el tiempo y el dolor
formen por esta vez en el bando vencido.
Que las luces se apaguen, y en la noche del cine,
esa breve mentira nos convierta en seres más vivos.


Que los vientos soplen del este y traigan sones de trompetas triunfadoras,
que las aguas vuelvan a sus cauces y amainen los impetus del desenfreno y la gloria.
Que los deseos no se dejen vencer.

Sólo eso me queda por hacer.

Sólo el aullar de una bestia.




Y después de haber estado tan perdido
recupero el habla y digo que mi soledad es un mundo bello.
Los seres que me habitan traicionaron al hombre,
se convierten en bestias salvajes.
Sin leyes, sin costumbres, sin velos ni pudor.
Entre estos bosques imposibles,  encontré sueños rotos,
vi  dioses de barro devorados por fauces de montañas,
vi como todos los días tienen la misma fecha,
el tiempo se estanca como un rio agotado.

Aquí, nadie engaña.
Los bosques se tiñen de colores pardos,
las hojas caen maduras y el frío se hace puñal
cuando las noches descienden a plomo negando los colores
transformando los sonidos en prudencia y recelo.

Pero nadie engaña.
Nada cambia si está envuelto en soledad.

Son los besos los que fingen
se disfrazan con el dulzor de la miel
Para cubrir su amargor de hiel.
No fueron los bosques los que me perdieron.
Me perdieron los ojos con lágrimas
los lamentos callados,
los suspiros ahogados.

Me lo dijo esa noche de luna llena,
un viejo fuego de crepitar tranquilo,  
sin calor, delirio, ni entusiasmo.

Tan sólo los aullidos de mis bestias pusieron allí la pasión.