miércoles, 21 de marzo de 2012

Ni aún más allá, será suficiente distancia para separarnos.




Quedo tendido y a la espera,
bajo la sombra de esta colosal higuera
cuyas  hojas mece una brisa cálida,
que tal vez venga de lejos.

Suenan las chicharras cansinas
y huele a heno recién cortado.
Espero  mientras cubro mi cara con un sombrero de paja
en el que un día guardaste tu aroma
y descubro con asombro que el deseo trasciende
a toda lejanía, da igual que sea 
aquella de donde viene la brisa,
o la que separa los vivos de los muertos.

No hay  ningún más allá tan próximo como este recuerdo
que ahora me acompaña fiel como un perro
y me trae tu sonrisa, y esas cálidas caricias
que envenenaban mi voluntad de quererte
por no existir una posibilidad de amarte más todavía.

sábado, 10 de marzo de 2012

Qué más da si da lo mismo





Cuando se llega al más allá,
cuando lo azul se vuele negro
cuando se ha volado en las minas del viento
y se ha medido la voluntad con el miedo,
o los sentidos ya se ocultan tras el tedio y la ruina,
es cuando, sin ceremonias,
se ausenta para siempre el alma.

Se va de un horizonte a otro mas lejano
dejando oculto su nombre y su  historia,
no deja en la memoria,
ni arrepentimiento
ni orgullo,
ni más ni menos, que antes de ser.

Solo.
sin ocupar espacio ni tiempo
pasó por la vida como pasan los perros sin dueño
siempre el mismo y siempre distinto,
pero, qué más da si da lo mismo.

Principio o fin todo gira en la misma rueda.



martes, 28 de febrero de 2012

Las sirenas a veces encantan.



Ayer voló el loco,
tras un loco impulso.
Un día claro de sol sin viento
y el tedio de un sábado vacío envenenaron su sangre. 

En la carretera solo había escrito un destino,
en el destino un mar,
en el mar una sirena. 

La carretera pasa deprisa, 
se convierte en reloj
líneas blancas como segundos que pasan y pasan
y mientras su voluntad aumenta en cada curva,
su valor merma con la cercanía.

Y el sol ya está detrás,
y su sombra se alarga,
ya se huele el mar,
después del mar, 
se esconde el miedo.


Frente a un horizonte infinito,
tentado por lo prohibido
se adelanta al fracaso
y huye dejando el mar atrás,
con la sirena en su sitio.

Carga de reproches su montura 
y regresa por donde vino,
sin remordimiento ni propósito de enmienda

El miedo a perder el misterio de lo divino
Es quien más sabe de sirenas.


viernes, 17 de febrero de 2012

Hasta la nada, todo nos queda.







Sin entrar en percepciones más delicadas, la vida es una pequeña fase de un todo, y dentro de ella, esto es en una especie de transición por la que se pasa constreñido y acobardado, siempre en una única dirección llena de cautelas culpables porque se camina con la advertencia de que la muerte nos va a descubrir, o lo que es peor con el disimulo para que no lo haga, sin atender a los desvíos que en este tránsito se producen.
Lo peor es llegar al punto de pasar por esta existencia pisando el placer de vivir.

Hace tiempo un cadaver desde su bonita caja expuesta en una fría habitación de tanatorio, me dijo: " Tu y yo no somos tan diferentes, al fin y al cabo aún a pesar de las apariencias, ya eres otro muerto que tendrá que seguir este mismo camino sin ninguna posibilidad de variar ".

viernes, 3 de febrero de 2012

Siempre queda tiempo.



Este es el reino del presente,
donde a cada momento se conqista un pedazo de futuro,
siempre desde dentro de un instantaneo parentesis
convertido ya en recuerdo.

Pero son  las palabras.
Pasado, presente, futuro.
Malditas palabras que como
pendulos van y vienen.

desmenuzan la eternidad, 
resonando mientras desaparecen
como desaparece el horizonte en la bruma.

Son solo palabras
que se convertirán en ecos
y después en nada.


domingo, 22 de enero de 2012

Banderas y fronteras





Tiempo, Dios, Muerte,
palabras inútiles,
enigmáticas, incomprendidas e inexplicables. 

Efímero tiempo dividido por vida y muerte,
cúmulo de pasados y esperanzas de futuros.
Partido por banderas como si fuera un espacio.
 
Emanación de alguna desasosegada existencia,
de aquel que quiso inventar el devenir
y poner fronteras a lo terrenal y a lo divino.

Ese que inventó los dioses que aguardan
con su colosal supremacía y plenitud,
postrados en el finalizar de los tiempos
con la única misión de juzgarnos.

¡Vaya un bodrio de futuro imperfecto!
¡Vaya con la inocencia de los dioses!
¡Vaya con todos los necios engreídos de su fé!,
¡Vaya con los paraísos inventados!
¡Vaya con sus banderas y sus fronteras!.



jueves, 12 de enero de 2012

La colección de vida


En esta amplia colección tengo cientos de días y noches.
Cafés humeantes de amaneceres silenciosos.
Lluvias de todas clases, torrenciales,
tormentas llenas de Rayos y truenos,
y de esas eternas,  mansas y lentas.

Brotes verdes, de primaveras frescas,
hojas marrones y rojas llenas de otoño y de invierno.
Atardeceres de colores imposibles.

Vuelos altos y bajos de pájaros grandes y pequeños
unos con filigranas de prisas y otros pausados y placidos.

Tengo miel de satisfacción y de dignidad,
también hay algunos caminos recorridos por tierras de la vanidad.
Tengo  orgullos, arrogancias, penas y vergüenzas,

Soles, sombras y muchas lunas.

Tengo en esta colección besos, 
algunos de ternura y cariño,
otros profundos, de amor  infinito.
También los hay perpetuos,  dolorosos, 
llenos de amargura como cualquier despedida.

Primeros pasos, primeras letras, primeros logros
Sonrisas, risas y llantos también tengo.

La memoria,  tan sabia siempre,
guardó, los dolores en paños de melancolía 
dejando desazones y sufrimientos
debajo de todo lo demás.

Todo esto tengo, todo en varios tamaños
Colores olores y sabores.

Todo lo que soy,  es todo lo que tengo,
ni más,  ni menos.
Todo metido en el cajón de la memoria.

Será la llave del olvido la que lo abra
y se lleve este alma sin amo,
para dejarla en el cuarto de los trastos viejos,
esperando que sea el propio abandono quien la entierre
sin cruces,  sin versos, sin cuerpo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Un día más.



Después de este insomnio forzoso,
vuelve esa sensación de cansancio,
de abatimiento,
sucede cada  noche de vigilia. 

El viejo junto a la ventana observa,
y se sumerge en la espera,
palpa ya la inmediatez del próximo día
y se da cuenta de que la palabra "espera"
es una  menguada descripción, de esperanza
pero es ya lo único que le queda, esperar.

Espera, espera, todo llega... 

El pasado, sólo ocupa el frío de esta noche todavía viva.
Los árboles ya sienten ese escalofrío de satisfacción
como cada mañana cuando se vislumbra imparable
la luminaria que viene avasallando desde el este
la negrura de la noche.
Y así los pájaros, ante el inevitable nuevo día
volaran y el viejo se retirara a descansar,
pensando haber cumplido con su único deber
anotar en su historia otra última noche.
Hace tiempo decidió no echar más cuentas con el futuro. 
Hace tiempo que las noches le dan miedo.

Un día más, que también sobra.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Carne por carne.






Vendí mi alma a un demonio con disfraz de mujer,
sólo me queda esperar que al despertar se la lleve.

Marchará mi alma con ella,
impregnada por toda su piel,
como aroma de perfume.

Entre las sabanas, permanecerá mi carne,
como único resto de su festín.

Cuando ella desocupe esta cama, 
dejará tendido un cuerpo
sin esencia, ni sentido
sin dirección,  ni meta.
Un cuerpo vacío.

Toda mi hacienda, sólo será
carne viva condenada a buscarla
en las tinieblas del averno.

El diablo nunca cambia carne sólo por carne.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Horas deshoradas.




El hielo congeló su último portazo,
y el sonido de sus tacones bajando las escaleras.
...
Un libro,
un vino,
buena música ,
un sillón,
y activado el modo de espera.

A cada párrafo se presiente su llegada,  
                                 ........................
                 pero la intuición va muriendo poco a poco
                                                  mezclando los recuerdos con las  páginas leídas. 
                                              .....................................................
      Igual que el libro se va terminando,
                          la paciencia también se consume.

Miro por cada una de las ventanas.
No la veo,
ni la confundo,
ni la invento.

Antiguas gotas de lluvia y un tenue pálpito de vaho
Emborronan el cristal, 
y allí  escribo su nombre que se desvanece
como se diluye la sospecha de su regreso.

El  pesimismo campea  ya a sus anchas 
por este reino del abandono.

La noche va cayendo lenta,  inapelable, 
desaparecen el monte y los tejados.
Los ojos,
los labios,
los susurros,
las caricias. 

El tiempo se dilata
como su ausencia que ya es eterna. 

¿Sabe usted qué hora es, al menos aproximadamente?. 

                                                    Si, es la hora en que ella no vendrá.
                                                                   Nunca más.
                                                    Es la hora de empezar a olvidar.  


viernes, 2 de diciembre de 2011

Todavía, te queda un rato.





Estoy haciéndome mayor,
ya empiezo a razonar.

El tiempo mansamente va  asentado el poso de la sensatez,
y mata el ímpetu y la imprudencia.
Ya, ni fascinación, ni asombro, comparten  mi mesa,
la tragedia se convirtió en comedia,
 y se apagaron esas pocas luces 
que se encendían  a destiempo

Sigo con la mirada la aleatoria senda de una arruga dibujada en la piel,
apenas queda camino por recorrer.
Casi todo está hecho.

La lluvia entonando  su dulce canto,  
me trae el olor de la hierba mojada.
Me seduce como mujer con perfume caro.
Escucho ladridos de perros solitarios,
que amenazan con su propio miedo.
Mientras,  respiro con fuerza,
nunca sabré cuando será la última vez que lo haga.

Adivino que entonces todo me pertenecerá,
la hierba mojada, los perros, la lluvia, el miedo.
Pero ahora las ventanas se empañan,
suenan gemidos, tal vez de placer.

Es allí donde la luna, todavía se recrea
En el azul intenso de la memoria perdida.