Maldito sitio ese que está a poniente,
allí, donde acaban arruinados todos los días.
Días que pasan como páginas en blanco,
allí, donde acaban arruinados todos los días.
Días que pasan como páginas en blanco,
diáspora de palabras ocultas,
huyendo por no saber que decir.
Otro día se extinguirá en el oeste,
lugar donde se mide el esplendor de las rosas
y la dulzura de los ojos que las contemplan.
Aunque vano será su pasar
como tantos otros días pasados.
y la dulzura de los ojos que las contemplan.
Aunque vano será su pasar
como tantos otros días pasados.
Lejos de allí se vive la lentitud,
sin preguntar el peso del embozo de la soledad,
sin preguntar el peso del embozo de la soledad,
o por qué susurran falsas esperanzas
puertas que no se abren.
puertas que no se abren.
En esta dura lejanía donde nadie sabe
del sitio que guarda los besos,
del sitio que guarda los besos,
ni del lugar donde se esconden las caricias,
no existen plurales nacidos de dos singulares
ni se adivinan pasiones incontenibles.
Nada hay aquí escrito
si no es pura voluntad o añoranza,
que en este infinito atardecer de hoy,
se barruntan más espesas y dañinas,
Entretanto, este bello ocaso,
continua con su mortal tarea,
certificando la agonía de este día,
mientras señala donde está el oeste.
Entretanto, este bello ocaso,
continua con su mortal tarea,
certificando la agonía de este día,
mientras señala donde está el oeste.










