jueves, 19 de octubre de 2017

Lluvia alternativa.




Hace algunos días en este estado de letargo temporal que me oprime, me ha parecido percibir que el pasado volvía, aunque el infortunio ha hecho que mi memoria no tenga otra solvencia que la del mero presentimiento.
Cuando uno ya ha caído en el calculo de lo sucedido, el presagio lo sobrecoge.

Aquí, ya solo se mueve la inquietud de las hojas cuando el otoño se precipita y los primeros aires derriban alguna de ellas.
Es como si de esta manera, fuese mi propio mundo el que comenzara a caer.




.....

Un día de estos




Mirarás el espejo y no habrá nadie
ningún pasado vivirá allí dentro
ni nacerán nuevos futuros,
mirarás el espejo y estará vacío.

Los zapatos de baile
seguirán en la puerta, eternamente esperando
con esa miserable alegría que otorga la espera
cuando la espera, no es capaz de redimir las penas
y se sabe que las penas no se redimirán jamás.

No habrá lágrimas contenidas
ni ascenderá la risa que otorga la juventud

Solo quedará el alma sin un cuerpo reflejado,
y la pista de baile vacía.

Aún así, vivirás con frecuencia
ese feliz momento.




martes, 10 de octubre de 2017

El silencio del bosque.




Vivo en el silencio del bosque,
en la oscuridad de las noches.

Es ahí donde el sosiego no me abandona,
donde nada importan las angustias del día que se fue.
Abarco todo mi mundo cuando la neblina me cubre
Y me entrego a los sueños, que bajo un espejismo mágico
me disuelven dentro un irrepetible pasado.

Allí están todos los recuerdos:
Ese leve polvo de rosas secas
Cayendo inútilmente sobre fechas olvidadas
Tu nombre, cuando otra vez te llamo como ahora,
La soledad no mentida
y ese largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.

Pero a este triste animal que me soporta
le duele el vuelo de su espíritu,

que desprendiéndose de mi cuerpo
deja una mancha gris 
como un cuadro descolgado a destiempo
en una pared vacía.


Mas allá solo el vacío ocupa tu lugar.


viernes, 6 de octubre de 2017

La vida excesiva.




Tengo que vivir así, con locura y exceso

porque se acabará esta vida fugitiva

como una ilusión breve, 
como una cadena de sueños efímeros.


Pasaré días escribiendo y noches en el bar,

donde quedarán, apenas, algunas palabras ilustres
y sólo por ellas esta vida estará justificada.


Encontraré el alba impetuosamente

y escribiré versos sobre la muerte y la tristeza.

La copa ya está llena con venenos de esta tierra
que se desbordarán sin remedio
porque debo vivir así. 

Yo mismo he elegido quemar este barco.

y voy gritando desde el timón

que con perfume de incienso,  arden los días, 

solo humo de sueños fugaces.

-¡Que se muera la voluntad

y se ahoguen en el mar del abatimiento 
todos los placeres!.



Tarde de paseo y otoño.



Hoy saldré cuando la tarde comience a cantar
en ese tono dulce de otoño.

Pisaré la pradera,
sentiré el frescor de la tierra,
dejare que la suavidad del viento acaricie mi pelo.

No hablaré ni pensaré.

Recorreré los senderos azules del anochecer,
perseguiré todos los monstruos que huyen.

Dejaré que me crezca el alma.

Seré más mortal que mi cuerpo
mientras continúe vagando por este otoño
hasta que la muerte quiera tener otro hijo.





viernes, 29 de septiembre de 2017

EL CÍRCULO



La sombra en la que te has convertido
centellea en el fulgor de la memoria.

No dice nada.

Con el mayor desprecio,
a merced del viento del recuerdo,
relumbra callando su orgullo de ser solo sombra.

Se viste de requiebros y de noche,
a la vez que destila un grato perfume de añoranza.
se va desvaneciendo con el silencio del crepúsculo,
y yo me despido sin haber dicho nada.


Así se cierra el círculo que me atormenta.


martes, 26 de septiembre de 2017

Confesiones




Tengo que confesar que siempre tuve grandes dificultades a la hora de elegir. Nunca sé que será lo más conveniente y por eso pierdo gran cantidad de tiempo imaginando los derroteros por los que me llevarían cada una de las elecciones posibles.
Esta carencia me ha convertido en un avezado disimulador o si lo prefieren un ser de los llamados cínicos vergonzantes.
A veces, para evitar elegir, me da por buscar refugio de la realidad, en ese tiempo indefinido e impío en donde los muertos tienen más voluntad que los vivos.
Me refugio en fantasías, en remotos lugares de mi cabeza, donde la vida solo consiste en estar sin otra expectativa que no sea la inevitable transformación en vegetal o mineral.  
Al fin y al cabo, la imaginación es una especie de guarida, o al menos, un lugar más o menos concreto, donde la averiada voluntad o la falta de intereses se disimulan mucho mejor. Fíjense ustedes hasta donde llega la cosa, que ya llevo tiempo con la concepción de la vida como algo absurdo, demasiado dirigida y enquistada.
Esta inquietud, poco a poco va minando mi maltrecho cerebro y estoy dispuesto a salir de este juego pero sin otra precipitación del que simplemente, quiere irse.
Creo firmemente que hay un proceso de absorción y manejo mental del que todos somos cómplices. En él, los individuos desarrollan sus potenciales, sentidos y habilidades con un único objetivo, garantizar la continuidad del sistema o de la vida que les ha tocado en suerte.
Este es un proceso de somatización que comienza en el mismo momento en que nacemos para asegurar así el éxito en la correcta formación de personalidad, conducta, e identidad del individuo.
La primera lección que nos enseñan es que para preservar "lo nuestro" (que es lo bueno), hay que destruir toda amenaza, es decir, todo lo que sea distinto (que es lo malo).
Si no fuera así, ¿qué sentido tendría el hecho de que incluso el amor se pueda transformar en odio?
Trabajo absurdo el que nos toca. ¿No les parece?

Menos mal que a un servidor todavía le queda el pueblo y las cabras.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Horas quietas, tiempo detenido.



Esta noche escucho un silencio que, en definitiva, no existe. Es una especie de vacío que a veces, me llena el alma de una serena angustia pero angustia, a fin de cuentas, como si el vacío fuese el espejo de lo que no controlo dentro de mí.
Este sentimiento que está por encima de cualquier razón y que acaba borrando la voluntad, tal vez porque es necesario borrar la voluntad para poder descansar un poco, aunque borrarla suponga andar a la deriva peligrosamente mucho más lejos del conocimiento, extremadamente cerca de uno mismo.
Dios me libre de este extremo del espíritu donde no soy otra cosa que yo mismo y el miedo que me tengo, Dios me libre de este brote sentimental que es donde mejor suena ese rumor de enfermedad y muerte. Donde suena esa respiración de la agonía que sube de la tierra como un aire viciado, más o menos como el humo venenoso del tabaco.
Respiro, exhalo ese suspiro que tanto he negado, ese suspiro que es habitual que los agonizantes contengan, como si el estertor pudiera ser una expresión de su conciencia, cuando ya la voluntad nada tienen que expresar, algo así como una huella abstracta que resumiera, en el gesto enajenado de la muerte, lo que quisimos ser y no pudimos. Pero es cierto que ahora también la noche va acumulando este sentimiento de enajenación y abandono de uno mismo.
 Todos sabemos, que no hay nadie que pueda anteponer el recuerdo a la necesidad una vez superado el trance, pero esta noche, mi única necesidad es recordar, mirar hacia ese otro mundo agotado en el que las luces superan a las sombras, donde la vida transcurre sin otra disposición distinta que no sea buscar el cobijo de su caricia.
Ahora me doy cuenta de lo cansado que estoy de lo poco que tengo que vivir.
De momento solo me queda un tremendo rumor, un rumor o un taimado ruido que hay dentro de mi cabeza.
Si pudiera dejar de pensar un rato,  olvidarme del agujero del tiempo, de la lámpara azul de alguna mañana, de la lumbre en su chimenea, del sonido de sus pasos que me acompañan, de algún verso perdido o mejor extraviado. Pero todo esto es tan solo una metáfora autentica como la de la ruina.

El caso es que todavía sigue sonando la respiración para ahuyentar el último suspiro y que ahora, ya nunca tengo nada en los sueños.


martes, 29 de agosto de 2017

Vueltas que da la vida.




Existir es un continuo girar,
unas veces al derecho, y otras al revés,
en ocasiones con luz de neón
y otras dentro de una cámara oscura.

Días de caricias y de vanidad
de dolor y orgullo,
días infinitos de soledad y miedo

Luces y sombras,
llantos y risas,

sin consideraciones exclusivas
ni referentes únicos.

Giros parecidos en mayor o menor medida,
con un final común, donde todo se amansa
y ya no sirve de nada lo pasado:
ni valen laureles, ni perdones ni condenas.

La vida misma no sirve
cuando solo gira en torno a la melancolía y al silencio.

Poco importa ya dar otra vuelta más.
Vivir o morir.


sábado, 26 de agosto de 2017

¡Espera!




¡Qué sola estará hoy tu casa, llena de inútiles flores de recuerdo!
Tu juventud que nunca abandona la forma de tu cuerpo
extrañará ahora el bullicio obstinado del verdadero amor
y en tu cabeza desolada arderá con furia la deslealtad de mi nombre.

Esa es mi pena, que tiene forma de luna llena,
Pena que porta un perfume de amaneceres que no vuelven,
de imposible existencia si no existieras.

Pena a la altura de unos ojos
que miran a través de la lágrima.

Lágrima que ciega tus ojos,
Ojalá! ese llanto solo sirva para regar la flor del perdón
y sacie la sed de querer y ser querido.

Tu lagrima, mi pena,
únicas, e indelebles
como el deseo de enmendar el error,
como la esperanza del perdón,
como la añoranza del futuro construido con todo el pasado,
y la confianza de volver a ver esos ojos limpios
sin que se nublen con más lágrimas.

¡Espera! que otra vez llegará el olor que desprende la higuera,
¡Espera! que llegue el sueño dulce y el calor del abrazo,
¡Espera! que aún nos queda un largo destino
mirándonos las manos hasta envejecer.
¡Espera!.


sábado, 19 de agosto de 2017

El penúltimo acto.




Fue entonces cuando repentinamente se puso de pie como si despertara de una terrible pesadilla, la silla cayo a sus espaldas, de modo que casi perdió el equilibrio, y dijo en tono de oración:
-Este, que será mi último acto,  va dedicado, a la única mujer a la que siempre quise, igual que todo lo bueno que pudiese haber hecho en mi existencia, y también esa  última lágrima del día en que muera.
Lo digo, porque en el recuerdo del último instante, a ella quisiera seguir mirando.