sábado, 2 de julio de 2011

Entre tanto y cuanto, Luego será


Entre tanto, se levantó, miró por la ventana y se desperezó

Luego,  el espejo le dijo que era muy bella

Entre tanto, más allá del infinito alguien le sonreía.

Luego,  el día se puso serio y la luz lo llenó todo

Entre tanto,  encendió la radio

Luego,  sonó música y todos bailaron



Entre tanto, vinieron nubes al cielo

Luego,  aparecieron también nubes en la memoria

Entre tanto,  pasaron los 21 días de los 22 septiembres

Luego,  llegaron el cansancio, el olor a rancio y las arrugas bellas

Entre tanto,  sonaron las campanas dos veces.



Entre tanto, hubo una boda

Luego,  un entierro

Entre tanto y cuanto, infinitos espacios largos y bellos

Luego,  un vacío opaco, sin sal ni azúcar

Entre tanto vacío, un peso enorme para una espalda rota

Luego,  vinieron los dioses y cerraron las puertas



Entre tanta puerta cerrada sintió miedo

Luego, el miedo se convirtió en tristeza

Entre tanto,  detrás de las puertas sonaban voces

Luego,  esas voces se convirtieron en suplicas

Entre tanto,  los dioses jugaban a las cartas



Luego, se sentó en un rincón y se quedó allí quieta

Entre tanto,  soñó que se había dormido

Luego,  sonaron unas llaves mágicas

Entre tanto,  se abrió una puertecita pequeña de ratón

Luego,  soñó que despertaba con un abrazo y un beso

Entre tanto y cuanto la princesa sonreía un poco



Luego,  oyó un cuento bonito

Entre tanto,  miró dentro de la casa del ratón

Luego,  pasaron 21 días de 22 septiembres más

Entre tanto,  sonaban más campanas y empezó a oler a flores

Luego, muy serios, se marcharon la tristeza y el miedo



Entre tanto,  fueron llegando más flores, luces y cuentos

Luego, ella  se sintió bien y  río como los niños

Entre tanto,  los dioses se aburrieron de jugar a las cartas

Luego, abrieron todas las puertas y se fueron con el viento fresco.


viernes, 1 de julio de 2011

Niños muertos-hombres niños.


Vallas azules, altas y duras.

Tordos con vuelos torpes

Cercas negras, tumbas pequeñas

Grajos de mirada amarilla e inquieta.

Niños de blanco en cajitas blancas.

Azules y pequeños niños, dulces y amargos.



Lunas moras para ojos tristes.

Humo cercado en vallas altas y duras

Tordos sobre nubes negras.



Campanitas sonando, niños blancos,

niños dulces.

Ojos tristes de lágrimas secas,

de miradas ciegas, perdidas en brumas lejanas.

Niños perdidos, niños muertos, niños hombres.



La cabeza llena de pájaros,

pájaros negros como cuervos graznando

un dictado de memorias veladas.



Sólo un futuro tan perdido ya como el pasado.



Sólo unos ojos dan luz.



Pero ya estoy ciego.


jueves, 2 de junio de 2011

Y no estaré para nadie, nunca.



Todo está radiante en este fantástico día de otoño. Hace frío y el aire revuelve las hojas caídas.

Nadie debe ser infeliz contemplando este azul inmenso del cielo sobre la fresneda en dónde todavía cuelgan cautivas unas pocas hojas añorando su antiguo verdor.

Los caminos son tan poco transitados que al poco desaparecen comidos por los pastos y por la maleza blanqueada con el relente de la noche.

Las luces dejan de ser claras, se convierten en brumas tamizadas por el gris de la nada, al mirar al interior.
Como la hierba que se come las ruinas, el tiempo va avisando que llegan el deterioro y  la vejez. 
Como ellos van llegando también la muerte y el olvido que con su mansedumbre se fueron adueñando de todos los deseos y de todas las voluntades.
Dentro de las cuencas de los ojos, tendida, aleteando vagamente como mariposas moribundas, se apagaron las ilusiones, tan solo quedan ya miradas que no ven,  perdidas en la lejanía del infinito.

Van desvaneciéndose igual que los rescoldos de una hoguera, los estados anteriores, los pasados apeados de ese tren con destino a  andenes de olvido eterno.

Antes de marchitar a la sombra de los míos, prefiero  desaparecer este próximo último invierno. Poner rumbo a esas pérfidas brumas con una sola compañía mi fiel soledad.  

Elijo la única opción compatible con  la libertad de los que me rodean y también con la mía propia.
Me voy donde el cierzo o el diablo me lleven, no esperéis una despedida última. No la habrá. Tampoco una bendición innecesaria.

Mi marcha es la última libertad  que poseo. No importa ya,  quién, o qué  fui, ya no.  El pasado no tiene más que el valor de lo que se ha perdidopara siempre.

El viento y la arena en su infinita terquedad,  intentarán borrar,  inútilmente,  un nombre o una  ausencia grabados con sangre  en la roca del olvido, donde todo recuerdo es imposible.
Vosotros quedáis también libres de esta vieja y pesada culpa que la conciencia os impondrá.

Infame sentimiento que anula la voluntad, el placer y la propia libertad.

Tras la  marcha  no debe quedar más que algún mínimo instante de añoranza, sin culpas ni remordimientos que turben vuestro espíritu.
El resto darlo por perdido, escapo de vosotros,  os libro de soportar lo insoportable. El tiempo de la vejez  ha superado los límites y Peter Pan dejo de oír la  llamada de campanilla. 

Hace algún tiempo se escucha,  ese ronco tañido,  monótono y cruel del bronce con el que la Parca avisa de su llegada.  Sin duda no se demorará en sonar para mí.

El hastío que producen los años quebrados ya por los sobresaltos de la fortuna y la salud ha embriagado de soledad este cuerpo gastado por un inclemente reloj de años.


Queda  esperar un solo último día que inexorablemente llegará, mientras resuena un eco atronador que dice que nunca podrás volver  hacia atrás.







domingo, 13 de marzo de 2011

Fotografías con manchas.



Para evocar otros tiempos paso algunas tardes mirando mis trasnochadas fotografías en blanco y negro.


Fotografías que se asomaban a la tenue luz roja de un provisional laboratorio en el único baño de una casa llena de  tantas humedades como ilusiones.


Unas manchas rojas van comiendo esas viejas fotos donde todos aparecemos jóvenes.


Esas manchas son como una señal inequívoca de que sólo vemos un débil soporte de fantasía y recuerdo con fecha de caducidad, como cualquier vida.


Nos van diciendo que no somos los mismos, que todos los sueños de entonces o se cumplieron o se olvidaron y ahora en las fotos aparecen las manchas rojas,  mutilando sonrisas, apagando miradas, negando ilusiones.


Qué extraña semejanza con los años, que también van acabando poco a poco con sonrisas, ilusiones, con esas prisas porque todo llegue, con los deseos de llegar a ser y con las esperanzas, .... esas divinas esperanzas.  


Menos mal que de vez en cuando levanto la vista de los viejos álbumes y miro por la ventana para ver luces de colores y una rama de almendro que ofrece infinitas flores

martes, 8 de febrero de 2011

Réquiem por un sentimiento.



Nunca me atreví a descender al sótano de la casa donde vivió mi abuelo. Nunca quise despertar los misterios que guardaba, porque podrían dejar de ser bellos.



Ahora sé que allí también vivía a melancolía, sumida como siempre, en un halo de resquemor por el abandono y por el olvido.

Toda mi historia, es un preciado tesoro que ella guardaba en aquel sótano, en ese cuarto de los secretos del que hasta hace poco tenía una llave.



Ahora todo se va diluyendo.

Aún quedan algunos recuerdos huérfanos. Una noche llena de inquietud, miedo y soledad. El eco de un último ladrido nocturno y lejano vagando por los tesos…..

Son como notas sueltas escritas en el margen de un libro. Sólo pequeñas escenas incompletas, no hay nada más, ni antes, ni después, nada.



Aún así, esta melancolía, ya agónica y desahuciada, se agarra tenaz a ese último ladrido bronco y lejano.

Intuye que nunca encontraré ninguna llave y que jamás se completarán las historias de sendas, de noches, de pisadas lentas, o de desafiantes ladridos en la lejanía.....



Los duendes que esconden todas las llaves, saben muy bien que melancolía muere cuando lo pasado se olvida.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Malditas ilusiones dirigidas.



Todos salieron contentos a buscar lo que la televisión les dijo que tendrían que encontrar.
Iban unos de la mano de los otros y a la cabeza de todos, el señor gordo voceando palabras desconocidas para la mayoría.

Los niños, ese es el pretexto y a la vez el inicio de la mecha.
Esos niños que algún día dejaran de serlo, y se someteran sin extrañeza al mismo chantage que sus ancestros.
Se uniran al baile, se converntiran en otro engranage de esta rueda que alimenta al hombre gordo que anuncia, de nuevo, la Navidad.

Y así, estupidamente, seguiremos pagando lo que pidan por una ilusión fingida.

Maldita manera de pasar frío y tener hambre al compás de alguna estupida cancioncilla.




lunes, 6 de diciembre de 2010

Los gatos, por la noche, son pardos.




En la calle, ya solo reconozco miradas con interrogantes.
He descubierto que a veces, miramos a otros con la esperanza de reconocerlos o ser reconocidos.
Algunos incluso marcan una animadora sonrisa, una especie de tentación a la praxis de la correspondencia, una especie de traición a la vez que una mera complicidad.
No reconozco a ninguno y al mismo tiempo todos me parecen familiares. Un mundo extraño este de las percepciones cuando uno navega por este mar de profundas dudas, de respuestas innecesarias , carentes de preguntas o simplemente de interés.

El otro día mismo, me perdí dentro del espejo acompañando a aquel tipo que desde allí me miraba con esa hipocrita sonrisa llena de anhelos escondida tras la espuma de afeitar.

No se dónde iremos a parar.
Será la luz, la que me engaña, porque esta noche, es cierto que todos los gatos son pardos.




jueves, 2 de diciembre de 2010

Abismos



En cuanto despierte de este letargo inmenso, tal vez sea demasiado tarde y no encontraré luna ni estrellas que brillen.
Ahora dudo incluso que alguna vez hubiera algo distinto a una infinita confusión entre lo real y lo imaginario. Ni siquiera parece real el frío que acaricia mi rostro.

Tal vez mi verdadera historia haya sido enterrada por alguna fantasía que nunca fue mía, aún así desaparecer del todo me asusta.

Siento que cuando caiga, caeré en en vano, sin dejar la más mínima huella. Por esto me estremezco al borde del abismo.

Resisto sin caer, mirando en la profundidad un mar batiente, lleno de luces y sombras, que de vez en cuando susurra un nombre (tal vez el mío) y trata de convencerme para que salte.



martes, 23 de noviembre de 2010

AL AMANECER.



Y estuve así, día tras día, hasta que el último día se acabó

Apoyándome en el lamento de lo que hice,

apenas sin arrepentimiento ni orgullo.



El tiempo me encontrará asumiendo mi condena,

contemplando desde el paredón de castigo

los que serán ya mis últimos discernimientos.



Y para esa última lucidez solo cabe una despedida,

pronto empezaré a vagar por extraños sueños hasta mi muerte.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Allí donde se guardan las llaves.






Ya sé que mis recuerdos se borran pero esta bonita noche me vuelve a dar la posibilidad de velar por mi memoria.

Todo va desapareciendo de mi interior. El vacío va ocupando todos los lugares de personas, alegrías o penas que un día fueron mías, solo mías.

Las palabras.También las palabras desaparecen.

La sensación es rara, es como perder las llaves que has usado hace un instante. Sabes muchas cosas de ellas, sabes como son, para que sirven, pero no las encuentras, no recuerdas donde las dejaste.

Al poco tiempo ya no recuerdas para que las buscas, no tienes ni idea de que es lo que ibas a hacer con ellas.

Buscas, rebuscas sin éxito, pero sigues empeñado en encontrarlas y pasado algún tiempo ya ni siquiera sabes qué estás haciendo ni porqué estás mirando en algún bolsillo o revolviendo ese cajón.

Antes de que todo se olvide, antes de que ya no quede nada, quiero recordar lo poco que tengo con fuerza infinita, tal vez sea la última vez que recuerde vuestra cara, vuestro nombre. Tal vez mañana ya no sea capaz de encontraros.

Por eso agradezco a esta noche en vela, esta pequeña ventana abierta que me deja ver aún los recuerdos de los momentos y la gente que me hicieron ser lo que aún soy.

Con esta pequeña lucidez que me queda alcanzo a comprender que una vida se acaba cuando desaparece todo lo que se ha vivido, cuando el recuerdo se diluye en el polvo del camino, cuando ves que toda tu historia ha sido escrita en el agua, cuando no puedes mirar atrás porque no hay nada, ni lápices de colores, ni susurros al oído, ni roces con otros cuerpos, ni agua fría en la cara, ni lluvias de otoño, ni los zapatos mojados, ni niños sonriendo. Ni lunas, ni grillos….

Admito con desgana este final sin nada.

Si he de ser sincero, utilizando algún gramo de sensatez, agradezco haber sido lo que fui, y también estas noches de insomnio revisando viejas fotos, algunas incomprensibles ya y releyendo esas olvidadas cartas sin remitente ni dirección que escribí allá en la lejanía del tiempo, tal vez previendo esta mala jugada del devenir.

Y al preguntar de nuevo por las llaves, ya recuerdo que están en el fondo del mar, matarilerilerile, Matarilerilera.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Ya sé que es lo que tengo. (Se llama Alzheimer o algo así).

¿Dónde acabará esta noche?.
¿En el mismo parque de ayer?,
¿En el banco de los despojos?
¿Dónde estarán las luces del listo?
¿Dónde las cuerdas de atar al loco?

Mañana será un mejor día
Hoy es preferible que se acabe ya.

¿Para que miro por la ventana
si sé que nadie vendrá?
La luz está pegada en las paredes
Las sombras se esconden para no verme
¿Dónde está la esperanza que espero?
¿Dónde el último día de esta pesadilla?
¿Qué abrirán las llaves del fondo del mar?
¿Quién sabrá encontrarme cuando me pierda?
¿Quién recordará mi nombre cuando yo lo olvide?
¿Qué será aquello que ya no conozco?
¿Dónde miraré cuando no sepa ver?
Las luces pegadas a las paredes ya no se ven
Esta senda sigue, sigue y sigue
Ya no sé cuando empezó.

será que estoy cansado.

¿Dónde estará el parque de ayer?
¿Quién eres?,
¿Cómo te llamas?
¿Cómo me llamo?
¿Cómo?
¿Qué?
¿Por qué?.