martes, 3 de abril de 2018

Ser y estar



Estoy hecho de memoria, 
y del cariño que me dieron,
pero, soy ahora y no lo que antes era

Lluvia que cae con tremenda calma
e inunda las fuentes del alma
Agua que fluye con otras aguas
buscando luz para amamantar la tierra.

También soy deseo y miedo al porvenir
y a todas las desgracias que sobrevengan.

Un ser desprovisto de lazos, 
con la única identidad
que otros me otorgan.
a veces un muerto vivo
otras un vivo muerto.

Eso es lo que soy



lunes, 2 de abril de 2018

Cuatro puertas.






Dentro de este infierno, hay cuatro puertas.


Desciendo por la brecha de esta herida hacia los porfundos
canales que surcan mis pensamientos. 

Pecho adentro cruzo la oscuridad a ciegas. 

Me guío solo palpando las paredes
y allí, donde el aire está mas viciado, a veces,
vislumbro en el resplandor:


la puerta de un jardín lleno de deseos,
la puerta de un instante prodigioso,
la puerta de un tiempo de felicidad recobrada.

Pero el aire allí huele a ausencia, 
 de pronto un viento frío. 


Siento en mi pecho un hueco impenetrable,
de las profundas hendiduras de las tinieblas
mana un silencio atroz. 



Detengo el paso.

Mientras florezcan esperanzas
y me aguarde el instante y el prodigio
y la luz en la casa donde fui feliz,
no cruzaré el umbral de la cuarta puerta.



No pisaré esa nada sin medida.
Que se quede tras la puerta
este mal presagio 
con todo lo que trajo la ruina,
la soledad y la angustia.


domingo, 1 de abril de 2018

Miedos



Lo que sucedió aumentaba la intensidad del temblor en las manos, sin concentrarse en el recuerdo estricto que motivaba la ansiedad del mismo temblor.
Los pensamientos cruzan la cabeza con más parsimonia que resolución y rozan la locura presintiéndola en el vacío de la llanura mental.
La memoria se abría en un precipicio mientras la niebla de la pupila se despeja al mirar unas manos y una cabeza tan inútiles que ni siquiera habían sido capaces de retener lo que se les había encomendado.
Hasta que por fin, asistieron el sometimiento y el acomodo como opciones de vida, lo que suele inquietar más que reconfortar, porque el vacío donde quedamos, nos enfrenta al espejo de nuestra intimidad más desolada y triste.


sábado, 31 de marzo de 2018

En el otro lado





No consigo dormir,

tengo miedo del tiempo
que tendré que pasar
sin ver esa sonrisa
adueñándose de mi mundo.


Noche tras noche,
La luna vuelve al sueño
Y me abandona al despertar.
Solo deja un recuerdo suficiente
Para afrontar otra tragedia que sobra.


Otro día más perdido,
buscando esa esperanza que se oculta
detrás del cristal de una pantalla.


miércoles, 28 de marzo de 2018

No puedo querer nada más, no soy tan físico.





Buenos días, Noche
abre la puerta y pasa,
no te ahogarán las penas,
aquí no se precisa lecho para hacer pie.

Al amor se vuelve
con heridas y con hambre.
necesitando el sabor a lengua viva.

Vuelve donde el dolor se amortigua
donde los caminos se unen,
donde silba canciones el aire.

Vuelve sigilosa, y discreta
como el mismo impulso que iza el árbol al sol.

Pasa mientras duermo algún sueño
en un lugar de un paraíso que no puede existir.

Pasa, que el mar se va desperezando a cada ola,
las dunas del desierto se abrazan al viento,
un niño sonríe,
mientras otro se ahoga en memorias tristes.

Huyen las nubes,
las flores despiertan tersas
el viejo se avergüenza por seguir siendo mundo.

Todo comienza ahora, cuando ya todo acaba.



martes, 27 de marzo de 2018

Desistida presencia.



Será el frió en la espalda
o la espesura del silencio,
o esa ausencia tras las ventanas.

el sonido solitario del ruido de la derrota,
o padecer la imposible esperanza,
Mantener esta razón viva pero curvada,
cedida, bajo el peso indeterminado
de la incomprensión y del enigma.

 O simplemente el tiempo libre
sin horas determinadas,
las páginas en blanco, que escribió el miedo
o esas pupilas desveladas,
a solas murmurando tras la muralla.

Ni lleno ni vacío, 
queda varado el mundo en la arena,
como barco olvidado.




domingo, 25 de marzo de 2018

Deseos que mienten.



Te has ido y me he quedado solo 
con esa quietud de piedra nacida en mi cabeza,
a la vez, la luna también se aleja,
dejando arrastrar una sombra
por esta infinita llanura
donde solo queda,
lo que ya nada importa.

Uñas largas y labios pintados de juventud
confundirán las noches que te arrullan,
avivarás alguna brasa de esa lumbre
que nunca quemó del todo la pasión
y que ahora volverá a prender
en delirios insensatos.

Nunca se aprende lo suficiente.

pretender ser lo que no se es,
es un deseo que miente.










sábado, 10 de marzo de 2018

Hojas secas.



Una única premisa: que todo sea como antes.
Sin embargo los peores presentimientos aguardan al acecho. Hay una sensación de distancia infinita cuando son dos centímetros los que nos separan del roce, o de la caricia. Dos centímetros donde queda perdida la esperanza porque todo seguirá sin ser igual que antes.

Como cuando era niño, remuevo el montón de hojas secas buscando el verdor que tuvieron hace tan poco tiempo. Me paso horas lanzandolas a lo alto para que se sujeten en el aire como se sujetaban antes en sus ramas, pero todas caen una y otra vez.

(Ahora)
Necesito el consuelo de un abrazo.

Un abrazo de esos que no todo el mundo sabe dar, uno de esos que nunca recibiré porque ya no estaré.

Me habré marchado dejando que estas hojas yertas se pudran en el olvido.

Saldrán otras hojas nuevas y verdes en la siguiente primavera y crearán la ilusión de que estamos viviendo bajo el mismo árbol, pero será otro diferente.

(Mañana)
Nadie saldrá a despedirme, me iré sin un solo abrazo en la maleta, pasaré la puerta que lleva al camino del extravío, de la melancolía trágica, al lugar donde se envuelven las cosas rotas con papeles de colores, donde siempre se llora cuando te acarician los recuerdos.

(Nunca)
Llegará el día en que vuelva a mirar al cielo sin esperar nada, sabré que las hojas secas no se sujetan de nuevo en las ramas, que los recuerdos se borran y que todo da igual.....

Pero, por ahora sé que no.




martes, 26 de diciembre de 2017

Insania del hombre solo





Un hombre gris de equivocada fortuna que hizo que nadie le quisiera.
Es una historia como una historia cualquiera pero de las que hay bajo la luna es la que más me duele.

Habría pensado, en desaparecer definitivamente, pero esa espada, esa agonía, esa hiel, eran el talismán que le fue dado para alcanzar la página que hoy está viviendo, mas allá de la mano que la escribe.

Qué habrá soñado el tiempo que hasta ahora, le corresponde y que es, como todos los "ahoras", una diminuta parte de lo que se debe soñar. Una minúscula muestra de su propia vida, de la que únicamente sería prudente resaltar el "ahora" en el que comenzó a vivir  y el "ahora" en el que dejará de hacerlo.
Dos únicos "ahoras" llenos de incertidumbre, uno porque con él comienza una vida en blanco y otro porque con él terminará esa vida enturbiada por la pesadumbre de haber vivido de manera tan impropia, tan simulada.

Bien pudiera haber sido la soledad la culpable de esa vida desfigurada o fingida, o mejor dicho, habría sido el miedo a quedarse solo y no la soledad en si. 

Tenía miedo de no tener nadie a quien acudir para hacer que las horas durasen menos. Alguien con cuya sola compañía se niegue la evidencia de ser solitario, huraño y esquivo que se refugia en cualquier rincón a la espera de que el tiempo pase por la espiral de la costumbre que al fin y al cabo, lo único que certifica es que ese tiempo de soledad y abandono nunca pasará del todo.

Un hombre sin consciencia del presente y mucho menos del futuro. Su único refugio algunas fotos que conserva mal almacenadas. 

Se obsesiona por recordar todos los momentos sin que se perdiera el más mínimo detalle. Decía, que cuando se pierde uno solo de los detalles que conforman la escena, se pierde una parte de ese instante que entonces fue un "ahora" y a partir de ahí todo lo posterior se recordará cambiado.
Estaba convencido de que el efecto mariposa también funciona en los recuerdos de manera que la mínima variación en un momento vivido, podría variar el resto del pasado.

Pero en este "ahora" estaba absorto contemplando el último anochecer velado y brumoso sin hacer absolutamente nada. tan solo miraba desde ese espacio delimitado que alumbra una dudosa claridad en absoluto hiriente, calculada para acoger y sugerir, para que surjan en ella como invocadas, inventadas presencias semejantes.
Ahí estaba este hombre, esperando una presencia que fuera capaz de escuchar sabiendo que casi no son necesarias las palabras y también que vale la pena escogerlas con cuidado para transmitir con plenitud este tremendo miedo a perder la cordura y volverlo así inteligible, limpio del humo nocivo de la vaguedad confusa, limpio también de la melancolía de ese principio infeccioso de autocompasión que se insinúa en el recuerdo no compartido, rumiado en la soledad de esta desesperante espera de lo imposible.






jueves, 30 de noviembre de 2017

Lo que guardé de ti, nadie lo tendrá jamás




Si tuviéramos la oportunidad de vivir
una y otra vez hasta que todo saliera bien.

Todo lo que nos duele,
quedaría enterrado
bajo un manto de flores secas,
y allí, en el olvidado jardín del olvido
permanecería definitivamente abandonado.

La memoria de la tristeza
Se perdería al pasar de la niebla,
y en mis sueños serías árbol
lanzando el alma al cielo,
donde la vida brota de tus ramas.

Habría solo un último adiós sin acabar jamás
de marcar esa distancia lenta que nos desune.

El tiempo no duraría,
su paso, sería en vano por toda esa eterna distancia,

donde la vida solo sería la vida que nos une.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Todo es divergencia al intentar nombrarte.



Vivir es regresar,
volver tantas noches al mismo borde
del lecho aquel, de blancura en llamas.


(Ella pensará que eres ya memoria sin progresión posible).

Tiene húmedos los ojos, los labios secos
Por la duda de la sombra borrada.

En otra parte, cualquier cosa sucede
tiempo como cristal,
espacio como cristal.


Sentado, en el desquicio del silencio
se ven las cosas translúcidas
después son más transparentes
hasta que se vuelven volátiles.
Luego, sólo queda un vacío,
sin límites,

una música infinitamente apagada
y una mente enroscándose
como una serpiente se enrosca
sobre sí misma.


Se olvida la distancia,
se rompen las ataduras de la luz
hasta llegar de nuevo
al límite exacto de la sombra.

Sólo se existe en la noche.

(Suéñame de otro modo)

La noche todo lo une,
empuja suavemente la conciencia
al reino de la inocencia.

(Pienso entonces que fue hermosa la vida).
Pero al fin, llega la realidad del día,
la certeza de su claridad,
y comienza de nuevo la búsqueda de vestigios
de tantos años, de tantos lugares, de lo que fue un hogar,
mientras el futuro avanza y los astros escriben
sus órdenes fatales en mi frente,
reflejada en un espejo roto.
(Otro día pasa).