lunes, 28 de noviembre de 2016

La senda del tiempo.



Sigo una senda que transito solo.
Nadie más dejará su huella en esta singular vereda
que comienza donde nació la primera luz
y acaba justo donde los pasos se detienen.

Los dioses no tuvieron tiempo
de concederle la esperanza de otro destino
pero.......

¿Qué mayor esperanza que la de alcanzar
ese páramo originario y definitivo que es la nada?




domingo, 27 de noviembre de 2016

Mi tesoro



Mi mundo encerrado en una urna de cristal,
como en un muestrario transparente
que nada oculta en su interior.

Todo lo que tengo,
incluso lo más privado,
estuvo siempre guardado
en un cofre de pirata
enterrado en ese sitio sin nombre
sin marca en ningún mapa.

Mientras otros lo buscan
no percibo ni su aliento ni sus ojos
y siento en mis entrañas
la consciencia de la soledad absoluta
el irreprimible impulso de seguir cautivo
por el placer y el deseo,
preso también de esta fortuna
que me otorga el olvido,
que borró los malos pasos,
zurciendo las escoceduras
que rasgaron la conciencia,

Si es justo o no, ya no interesa,
tampoco importa el tiempo que pasó
ni el que aún queda.
Lo que fui se ha convertido en nada
y más lejos yo no voy a ir.

La vida me va pasando recibo
de lo que me jugué
que ha sido el más allá. 

La oscuridad de la noche me asusta,
pero sé que siempre amaneció temprano.



martes, 22 de noviembre de 2016

Gilipollas pero feliz.



El tiempo nos va ganando todas las batallas y cada derrota sufrida nos acarrea un mayor abandono y desanimo por el fracaso. Después de unas cuantas derrotas, acabaremos cayendo en el descuido y esta flaqueza solo conduce a dejar de ser lo que se es.
Las derrotas, crean una sensación tan  ingrata, que a lo único que incita, es a dejarse olvidar.

Desgraciadamente un servidor es un hombre demasiadas veces vencido, por eso cada cana que peino es en honor a una batalla perdida con merecimiento.
Bien es cierto, que esto poco importa, ya que uno ha vivido siempre en la inopia y nunca se enteró de la misa la media.
El mejor arma que me queda para afrontar esta lucha, son las palabras. Al menos, es un arma que considero peligrosa.
Lo que se expresa y se piensa es tan arriesgado y expuesto que hay quien dice que sirve para todo, hasta para aplazar la muerte.

Ya sé que debería escribir alguna experiencia curiosa, o algún sentimiento extraordinario o tal vez la rutina de un diario, pero de estas desdichas es mejor no contar nada, cabalmente no merece la pena.

Mejor les cuento que cuando era niño, todo tenía mayores proporciones que ahora, los lugares, los tiempos, las distancias como si desde entonces hasta hoy existiera una irremediable desigualdad.

Recuerdo que pasé toda mi infancia queriendo ser listo, pero no un listo cualquiera, deseaba con tesón y firmeza, ser "el más listo", y aunque puse todo mi empeño en ello, solo pude destacar por tarambana.
En realidad, tuve muy mala suerte, desgraciadamente solo llegué a ser uno de esos atolondrados que quieren hacer las cosas bien pero irremediablemente siempre le salen mal.

Ahora, sin duda por culpa de esa desproporción que hay entre lo que estoy viviendo y lo que aún recuerdo, me conformo con disfrutar de cualquier cosa sin remordimientos ni resquemores, de gozar de todo como un tonto del culo.
Me conformo con lucir cara de tonto dichoso, resultado de vivir en una satisfacción continua.

Realmente, la magnitud de esfuerzos tan tremendos que se necesitan para ser listo, no siéndolo, solo puede llevar a la extenuación y con ella a una rendición incondicional.
Si a esto le añadimos, que la vida y la muerte son fruto de la misma simiente y que en el mundo hay ya demasiados listos (muchos de ellos desgraciados), la  única pretensión alcanzable que me queda es la de ser un gilipollas feliz.



jueves, 17 de noviembre de 2016

Algo cambia..



En los hombres, todos los fundamentos son parecidos incluida la rutina de la pobreza, que siempre lima cualquier ambición, como suele ser su costumbre.

La transformación de un hombre comienza en una parte tan remota e insignificante, que no se aprecia hasta que un día corriente pero inevitable, uno se percata de que el sol  ya no luce de la misma forma.

Por muy arrogantes que sean, un día sabrán que ya están más maduros de lo que quisieran.

Todos serán tentados alguna vez por la resignación aunque sean soberbios y altivos.

Hasta los más crueles verterán lágrimas como prendas de culpabilidad por haber sido cómplices del dolor y el daño.

Para todo mortal,  los años seguirán minando la consideración que tuvieron al futuro.

¡Todo lo determina esa transformación que comienza con tan poco y nos acaba sometiendo sin advertencia!.

Un cambio que llega como un perro proscrito de esos que ladra sin asustar ni convencer, uno de esos animales que recelan y no se arriman.

Esta trasformación arruina la herencia de lo que fuimos, pervierte la vida cotidiana con un vano intento de regreso a lo anterior o a la transgresión de un futuro que nos limita a lo poco que acabaremos siendo.

Finales depresivos por la perdida y el olvido o quizás resacosos por el recalcitrante sueño de un futuro que nace en la añoranza del pasado.

Lo peor, es que aún a pesar de ser esta una mínima desgracia, nos pillará siempre allá donde estemos.








domingo, 13 de noviembre de 2016

Luz fatua




Tristes hombres que atados al mundo
con una imprecisa esperanza
presa en ojos que no ven
que las ilusiones nada garantizan.

Los días desfilan
como sueños vencidos
por la última senda del recuerdo,
de la que solo se regresa
convertido en gota de rocío
sobre arena de desierto.

Pero hay un  lugar 
que nadie conoce,
donde la luz predomina
y las melodías se sienten por dentro.
Los ojos ven lo que quieren ver
y cada segundo se detiene
en un lapsus premonitorio
de su definitivo final.

Un lugar donde nunca
seré capaz de apagar
las luces fatuas de mi memoria.


sábado, 12 de noviembre de 2016

Los pájaros de la cabeza




En estos últimos años he ido cayendo en la cuenta de que cualquier imaginación me parece mejor que la razón, que el deseo me agrada mas que la renuncia y que siempre he justificado mejor el placer que el sufrimiento.
Que solo me quejo de lo amargo que resulta un recuerdo lleno con tantos años de soledad y que le voy echando la culpa de estos delirios a los años que tengo, como si lo que se hubiera cumplido con ellos no fuera otra cosa que el mismo destino.

La vida es lo que es, la mires por donde la mires, aunque al echar a volar la imaginación uno acaba convencido de que es distinta. Me engaño pensando que es más lo que se desea que lo que se tiene, que es más lo que se imagina que lo que se ve, que la felicidad se puede almacenar sin que en realidad se termine en el momento que se disfruta.

Se que alguien me dirá que llenar la cabeza con más pájaros de los necesarios, acaba malbaratando lo poco que pueda quedar de ella.

Lo mejor, tal vez, sea resignarse a ser dueño de esta ración de soledad y abandono que los años van repartiendo y mirar con estos ojos que ya se van encaminado a la ceguera, como poco a poco se deshacen los nudos que nos atan a este mundo.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Sin titularidad ni autorización.




Sé que soy un hombre que vive con la única idea de lo que se imagina y no con la certeza de los conocimientos, por eso casi todas mis percepciones, creencias y pensamientos, resultan tan difíciles de explicar.
Trataré de hacerlo pero a la particularidad de la situación, se añade la dificultad en la concreción de los hechos y mi carencia de expresión.

La cuestión es que hoy volviendo a casa he experimentado una sensación rara, como si estuviera en otro lugar pero sin cambiar mi ubicación.
Durante un indeterminado tiempo, de duración tan imprecisa que bien pudiera haber sido tan eterno en su transcurrir como efímero en mi espacio, tuve el presentimiento de que alguien en otro sitio distinto estaba pensando en mi y tiraba de mi desplazándome, no a un lugar concreto, sino a una concepción distinta de la realidad que estaba viviendo en ese instante.
Fue como si el tiempo hubiera patinado entre el sueño y la memoria.

Me ha parecido que quien quiera que fuera me incluyo en uno de sus pensamientos positivos.
Aunque esto lo digo sin ninguna ayuda fiable de la memoria que siempre la tengo contaminada por los sueños, ni de la certeza que conmigo hace tiempo que abandonó su certidumbre.

Digo que el pensamiento que tuvo fue positivo porque durante ese tiempo de arrobamiento y enajenación, he experimentado un estado de felicidad extraño, como una especie de lucidez rara capaz de iluminar esta conciencia que tengo hace tiempo en trance de suspensión.

Me encontré como suspendido sin gravedad en un espacio que no se podía medir porque, como en los sueños, ese espacio carecía de la menor identidad.

Veía una tremenda inmensidad de árboles cubiertos con los enormes colores del otoño. A la vez se podía apreciar una brisa húmeda, cálida y dulce parecida a la caricia que induce al beso.

Ahí certifiqué que la deuda que acumula el tiempo es por el mero hecho de haber transcurrido y gracias a eso, me di cuenta de que esa deuda se adquiere viviendo, aunque con frecuencia, lo que se vive sea mucho más de lo necesario.

También me vi sin propiedad ni renta, ni nada que signifique que en algún sitio pudiera haber algo que fuese mío.

Me he sentido como el traje viejo que vistió en las nupcias y las exequias, festejando con las mismas galas distintas ceremonias.

Vi lo que un día fui y me conmovió la idea de que tal vez, no todo quede perdido por completo.

Al final, pude apreciar la resignación de quien no se avergüenza de apiadarse de si mismo por pedir perdón o por perdonar.

Sin embargo no he conseguido descifrar ni quien pensó en mí, ni cual fue su pensamiento, aunque mucho me temo que solo mi perro Tomás sería capaz de involucrarme en sus reflexiones sin titularidad alguna que lo ampare, ni autorización previa que lo pudiera redimir.


sábado, 29 de octubre de 2016

Déjà Vu


El misterio de vivir algo ya vivido, es algo que me obsesiona; será que por culpa del abandono al que me somete la memoria confundo situaciones que pudieran parecer similares, o tal vez sea simplemente la evidencia propia de haber tenido uno de esos sueños que nunca dieron ni una sola alternativa al recuerdo.
La verdad es que algunas veces me encuentro viviendo escenas que no son la primera vez que aparecen en mi vida, tal vez, debían de estar ya en alguna parte del pasado, aunque fuesen instantes menores, tan efímeros como indeterminados.
Cuando este Déjà Vu sobreviene, me acomodo a pensar de que en algún otro lugar un cuerpo inerte y vencido, no muy distinto al que tengo, está sumido en un sueño lejano. Un sueño de esos que se reiteran como las gotas de lluvia que caen en el mismo charco.

Cuando me doy cuenta de lo que está pasando, vienen a mi, desfilando en procesión, cientos de despropósitos adivinatorios aunque, si bien es cierto, nunca acierto ni siquiera en lo más próximo, por lo que nadie cree que lo que está pasando ya esta vivido. Pero, ¿¿¿Para qué iba yo a engañar a nadie????. Les aseguro, que ser he sido y estar he estado.



domingo, 16 de octubre de 2016

Humo de hielo


No nos conocerá nadie,
los que queremos se van marchando
con la misma proporción que
los que dejaron de volver.
(el futuro no va más allá).

La cruda realidad que nos muestra el espejo, 
junto a la soledad más absoluta 
serán nuestras ultimas compañías.
(Sueños donde es difícil rescatar algún recuerdo). 

El futuro se acorta tanto 
que queda incrustado en nuestra piel
como la roña del enfermo.
Mientras el  frío de la inexistencia,
se va uniendo a todos los deseos,
(que ahora se precisan con necesidad extrema),
y el tiempo, los va echando de nuestra vida
diciendo que ya no tienen dueño.

Así sin más vaticinio, anochece sobre
La línea que separa la tierra del firmamento
y se eleva un humo raro exhalado por el hielo,
que se marcha más allá de lo que
pudiera apreciarse, 
llevándose con él lo que quedó de nosotros.






sábado, 8 de octubre de 2016

Papel couché


En esta que es mi historia, lo suyo sería que yo fuera el protagonista, de otra manera ¿qué sentido tiene la vida?.
Pero desde que descubrí el cine con sus bellas mujeres, sus galanes, y esos héroes de deslumbrante inteligencia, los  reality shows y la prensa amarilla; he dejado de ser el protagonista  de mi propia vida. Me quedo simplemente como un espectador de vidas ajenas.

Por suerte, existen toda clase de personajes y algunos de ellos me interesan  más que yo mismo, incluso, en el mayor arrobamiento del sentimiento, he llegado a quererlos con tal intensidad y fruición que ni siguiera tengo la necesidad de ser correspondido.
Creo que en  mi, la  propiedad de ser humano que me caracteriza ya ha comenzado a morir por indiferencia hacia este futuro que está definido por el tremendo anonimato al que me somete. Un futuro donde nadie sabrá que soy y a nadie le importará este personaje secundario que solo sabe escenificar alguna que otra pena.

Queda plenamente certificado que comparándome con esos héroes soy escoria, metal base. No soy redimible No le sirvo de nada a nadie, carezco de valor.
Demasiado pálido, demasiado frío, demasiado flojo, demasiado asustado.

La belleza de este mundo de papel couché no me quiere.

Lo peor, es que todo esto que escribo podría ser una broma, salvo por el hecho de ya no queda nadie real para verle la gracia.


miércoles, 5 de octubre de 2016

Solo lo esencial.


Si algún día pudiera escoger entre todas las cosas que me dejaron alguna marca, no se extrañe nadie si escogiese primero esta saludable idea de saber que es la vida la que me está matando. Me quedaría también con la felicidad que he sentido después de haber sido infeliz y por supuesto, la inocencia de creer que solo soy culpable de lo que hice y no de todo aquello que dejé por hacer. También me llevaría ese amor que tanto odio y además esta la virtud que poseo de hacer que la suerte siempre me sea esquiva.
Pero sobre todo lo anterior escogería este amanecer de hoy que se presenta retador e insolente, exigiendo implacable el aroma del café recién hecho.